SER
¿Qué eres tu?, ¿eres lo que dan los otros?, ¿si te dan algo?
Como tiempo, atención, o amargura, soledad, compasión…
o simplemente “ERES”, y eres fuerte para afrontar este reto,
para luchar por ti, porque te tienes a ti mismo,
para demostrar tu amor por la vida, por los demás,
y dejar huella en tu camino, huella a tu paso.
¿Pero como dejar huella en la soledad, o en esa situación encadenante?
La huella existe, con o sin ser descubierta, después será vista,
estudiada y valorada si aún no lo es, las huellas indican y muestran un camino,
tus huellas mostraran tu cambio interno, un camino a la verdad,
un camino a la transformación, a una metamorfosis.
Una metamorfosis que quizá nadie vea, pero eso no importa,
lo que importa es la metamorfosis en sí, y el resultado.
Cuando aprenderemos a no ser solo apariencias,
llenos de materialismo y superficialidad,
de egoísmo y vanidad, de contrariedad.
La pureza está en el corazón, en lo profundo del corazón cuando abres tu ventana al amanecer…
No es ser visto, es SER, ser autentico, original, único, real,
no es darme valor solo para ser reconocido, admirado, apreciado,
o por tener la atención de los otros, eso, es carencia,
carencia de autoestima, falta de seguridad, de amor propio,
es solo SER, auténtica y libremente SER;
pero ser no quien soy en mi impureza, si no en mi perfección divina,
en mi alma, es una lucha interna entre lo bueno y malo, lo impuro y puro…
Llénate de agua de vida y transforma tu cuerpo, cada célula,
cada pensamiento, cada sentimiento y sonríe,
aun en la muerte hay que decir gracias, hay bendiciones por llegar,
y hay milagros, porque los milagros existen y tú ya eres uno de ellos,
solo créelo, y deja que fluya ese viento que te lleva a tu destino,
pero disfruta tu presente.