DESPIERTA
La soledad, en realidad no es soledad, es tu realidad,
es la lejanía a tu divinidad, es tu desavenencia, tu tristeza, tu mar.
¿Como es que tender alas para volar, si las he perdido?,
o quizá nunca percibí que las tuve?
Como un niño que no sabe cuándo es niño,
del valor de un cariño, del alimento, de su cuna, de su cuidado,
pero es feliz… con lo que tiene…
Un niño que se va a morir, también es feliz…,
con su dolor, con su ternura, con su inocencia,
y con el cuidado de Dios.
Un niño tiene un espíritu vivo, lleno de luz, de pureza.
Cada uno de nosotros es ese niño que Dios cuida, alimenta y protege,
mientras vive, mientras muere, no lo percibimos…
pero está ahí, protegiéndote y haciéndote fuerte.
¿Pero de donde se saca valor para continuar?
¿o fuerza para luchar?
¿Se necesita un porque o un para quién?
Primero será por tu propia vida, por tu propia fuerza y valor,
sin ti, tú mismo estas perdido, REENCUENTRATE,
en ti mismo, internamente, en tu vida, en tu destino,
en tu camino, en tu fe…
después caminaras y sabrás el camino,
descubrirás un punto que te dará dirección, guía,
tendrás objetivos y metas claras, que te den luz y orientación,
aunque estés ciego y perdido, no te desviaras ni te perderás
porque el camino es parte de ti y él te llevara por él,
sin saberlo tú, y si te caes, te levantaras, una,
y si son mil veces, mil veces te levantaras
o aunque te cueste tendrás que hacerlo hasta lograrlo,
no importa el tiempo que te tome,
no importa si transcurrieron los anos o se te fue la vida,
te levantaras, con fuerzas o sin ellas, levantaras tu frente
y continuaras porque encontraras lo que refresca tu alma y te da paz,
porque valdrá la pena tu esfuerzo y veras que no solo es llegar,
si no que es todo el camino, todo el proceso lo que te hizo cambiar,
no solo llegar, llegar es la consecuencia del procedimiento al andar,
del proceso de tiempo y de vida de tu propio dolor;
es una filtración y purificación sin saber,
como las filtraciones naturales y profundas, sombrías,
y claras con luz entre la oscuridad.