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Aythnyk · Poesía

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Colección · VUELO A LA LIBERACION

DESPIERTA

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¿Como se puede ablandar un corazón tan duro como una roca?
¿Una roca antigua y oxidada, austera?,
que ha rodado tanto y pasado por cambios climáticos adversos y tempestades.
Por si sola, no cambiara nunca,
el clima talvez ayude, pero no será suficiente,
quizá solo logre lavarla, mas nunca transformarla, ablandarla o purificarla;
entonces? ¿como se puede hacer esto?,
es el destino, su camino y los elementos del mundo,
la combinación de todo, la hará maleable, la hará permeable,
al permitir el paso del agua su saturación cambiará,
su peso específico, su temperatura y comienza un proceso lentamente.

Una roca se puede triturar,
se puede fundir para retirar el metal, si tiene metal,
se puede desintegrar hasta reducirla a polvo,
un polvo tan fino que puede llegar a desaparecer
y pasar desapercibido entre el viento.

Así somos nosotros, nuestro rencor, nuestra mente cerrada e ideática,
nuestro corazón duro y lleno de carencia, de resentimiento y dolor,
que ciega y endurece, que envenena con odio
con falta de esperanza, de fe, de perdón.

¿Como podrá salir lo bueno, entre tanta dureza, entre tanta podredumbre?,
es cuestión de abrir las manos, la mente, de dejar ser, respirar y ser libre,
tener fe, es un principio, una transmutación que no sabes a lo que te llevará,
que camino enfrentaras, pero sea lo que fuere,
será tu camino de reconocimiento, de valoración y transformación,
de lo vano a lo inmortal, de lo pagano a lo transcendental,
de lo mundano a lo espiritual.

Una vez que comienza es como un rio que no se detiene
y su caudal aumenta cada vez más,
su agua se limpia al transcurrir su paso, su fuerza aumenta
y llega la calma entre la profundidad, entre la lejanía del horizonte,
la fuerza es tu coraje y la calma tu paz;
el día, la noche, el desespero; y tu alma tu perdición,
DESPIERTA que la luz entre en ti y te permita ver,
abre los ojos del amor, del perdón, mírate a ti,
júzgate a ti antes que a los demás, pide humildad, sensibilidad,
para convertir ese corazón duro en una roca que se baña en agua
y se vuelve permeable, que permite el comienzo de una transformación,
con ayuda del universo, de los acontecimientos, del tiempo,
y todo a su tiempo, sin la tiranía, sin estereotipos,
sin soberbia, con prudencia y pudor.

El agua, lo que te permita llorar.
La tierra, lo que te hace caer, ensuciarte,
para levantarte y recomenzar, intentar y continuar.
El sol, que te hace sudar, la temperatura que permite que se agite tu corazón,
que se caliente la sangre y que tu corazón comience a latir,
que desentuma tu cuerpo, que descongele tu cerebro que no puede pensar,
y que no te deja vivir… más que en una triste oscuridad.

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